Las encuestas ubican a Lula con 38 % de intención de voto y a Flávio con 33 % en una elección ajustada en el país vecino:
A un mes de unas elecciones inciertas, Luiz Inácio Lula da Silva, y Flávio Bolsonaro llegan a la recta final de la campaña en Brasil separados por pocos puntos, mientras un escándalo de corrupción alteró el escenario político y sumó presión sobre una disputa ya marcada por la confrontación.
La carrera hacia la primera vuelta del 4 de octubre se endureció tras las revelaciones sobre el caso del Banco Master, una entidad privada que el Banco Central liquidó el año pasado después de pérdidas superiores a 11.000 millones de dólares en fondos de pensiones públicos. La investigación, aún abierta y en gran parte bajo secreto judicial, alcanzó a políticos, autoridades y jueces del Tribunal Supremo.
A ese frente se sumó otro dato de alto impacto político: el senador Flávio Bolsonaro admitió que recibió al menos 12 millones de dólares del banquero Daniel Vorcaro, ex dueño del Banco Master, para financiar una película sobre el ascenso político de su padre.
Aunque defendió la legalidad del aporte y sostuvo que se trató de fondos privados, evitó mostrar el contrato y tampoco aclaró públicamente cuál fue el destino de ese dinero.
El expediente ganó volumen esta semana con la divulgación de mensajes atribuidos al banquero, enviados al magistrado Alexandre de Moraes, quien instruyó la causa que derivó en la condena del expresidente Jair Bolsonaro por golpe de Estado.
La distancia también se redujo en un eventual balotaje. Lula pasó de 47% en agosto a 46% en septiembre, mientras que Bolsonaro subió de 43% a 44 %, un resultado que los dejaría en empate técnico al quedar dentro del margen de error de la encuesta. La segunda vuelta se celebrará si ningún candidato supera el 50% de los votos en la elección del 4 de octubre.
