La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán arranca este 23 de marzo en un punto crítico, con el estrecho de Ormuz al borde del cierre total tras el ultimátum lanzado por Donald Trump a Teherán. La amenaza de bloquear este paso estratégico, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, ha disparado la tensión internacional y el nerviosismo en los mercados. A la presión militar se suma el temor a un impacto económico global, con caídas en las bolsas, subida del crudo y el riesgo de que la inflación vuelva a repuntar y obligue a los bancos centrales a replantear su política de tipos.
Sobre el terreno, el conflicto entra en una nueva fase marcada por la lógica del “ojo por ojo”, con Irán advirtiendo que responderá a cualquier ataque sobre su sector energético golpeando infraestructuras eléctricas en Israel y en bases estadounidenses en la región. Mientras tanto, los bombardeos continúan y se amplían a objetivos críticos, aumentando el riesgo de apagones masivos y agravando la crisis humanitaria. La jornada llega además con tensiones internas en Estados Unidos tras críticas a la justificación de la guerra, lo que añade incertidumbre a un conflicto que ya trasciende lo militar y amenaza con convertirse en una crisis global.
Trump habla con Irán y decide aplazar cinco días un posible ataque a instalaciones energéticas iraníes
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido retrasar durante cinco días una ofensiva prevista contra infraestructuras energéticas iraníes.
La medida llega después de lo que califica como contactos «productivos» con representantes de Irán, lo que abre la posibilidad de rebajar la tensión entre ambos países.
La última amenaza de Trump hace que Rusia pida un acuerdo «político y diplomático»
El Kremlin ha pedido este lunes un acuerdo «político y diplomático» para poner fin a la guerra en Irán, porque preocupa la amenaza estadounidense de la destrucción de centrales eléctricas iraníes si no se reabre totalmente el estrecho de Ormuz.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, destaca que «es la única forma de contribuir de forma efectiva a desactivar una situación catastróficamente tensa en Oriente Próximo».
Fuente: La Razón España.
Colega: Irene Lozano
